
El tiempo es un reloj cuyas manecillas, al marchar en sentido contrario, nos van descubriendo momentos pasados, supuestamente olvidados que, al conjuro de su toque cobran vida saliendo
del lugar oscuro en el que estaban ocultos, para ponerse a nuestro alcance y compartir nuestro presente. Son nuestros recuerdos ; configuran lo escrito a nuestro paso por las páginas en blanco de nuestra vida. Cuanto más hayamos escrito, más interesante será su lectura cuando necesitemos recurrir a ella.
Viviendo intensamente cada situación que se presente en el devenir de los tiempos, disfrutando de las buenas y sobrellevando, si no se pueden eludir o corregir las desagradables, lograremos
construir, paso a paso, una estructura de vida digna de recorrer cuando a las manecillas de nuestro reloj se les ocurra marchar en sentido contrario.
4 comentarios:
¡Que razón tienes Juliana!
Los recuerdos son eso, ventanas al presente del ayer.
La vida es eso, sólo "presentes"; instantes consecutivos que te asaltan sin orden en este espacio de memoria caprichosa.
Me gustan las ilustraciones de tus escritos, tanto como lo que cuentas.
Un abrazo.
Gracias Caracola por tu elogioso comentario. Es muy alagador saber que visitas mi blog y te agrada.
Me asomé al tuyo y me encantó. Te seguiré leyendo para saborear la
esquisitez de tus escritos. ¡BUENA SEMANA SANTA Y FELÍZ PASCUA!
Un fuerte abrazo
Acabo de leer ahora tu poema "Persevera" y amén de haberme parecido muy bonito, sin duda me ayudará a perseverar, cosa nada fácil pero siempre necesaria.
Un beso, paisana en la lejanía.
Aunque con diferencia de días, tú en prosa y yo en verso, hemos coincidido en aflorar nuestros recuerdos, aquellos que fueron flores en el camino de nuestras vidas.
¿Coincidencias de nuestro paisanaje?
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