
Hoy quiero recordar algo que siempre llevé guardado y nadie se enteró, No piensen mal, porque no se trata de algo pecaminoso ni nada que se le parezca.
No es verdad que el primer amor es el único en la vida; mi experiencia propia lo puede afirmar, porque el amor toma diferente concepción acorde a distintos factores, que puede parecer mágico, singular, inverosímil o tan convincente que pueda llegar a ser el primero, y convertirse en el único en la vida.
Nadie ignora que existen amores tan diferentes, que, por lo tanto, si tratamos de analizarlos, vemos que hay amores sublimes, profundos, apasionados, absorbentes, tenebrosos, obsesivos, lujuriosos, exultantes, rutinarios y un largo etc nada fácil de calificar totalmente.
Pero yo quiero hablar del amor platónico y a el me referiré, porque lo viví siendo casi una niña.
Vivíamos en el campo ( Pcia. De Tucumán) y mis padres conservaban las costumbres tradicionales de Extremadura entre ellas, la simbólica matanza del cerdo, que se “ engordaba” durante todo el año, hasta que llegaban los días mas fríos del invierno. En el mes de Julio, mis padres reunían a familias extremeñas conocidas, algunas de nuestro pueblo y otras no, pero estando lejos del terruño, por el solo hecho de ser paisanos, consolidaban una amistad que duraba toda la vida.
Todos los años, se repetía la rutinaria asistencia de las familias con sus hijos con lo que la concurrencia era bastante numerosa y daba comienzo una amena fiesta que duraba tres o cuatro días.
¿ Y las noches ? ya estaba todo previsto. En dos habitaciones separadas , una para las mujeres y la otra para los hombres, con algunos colchones en el piso, En grupos alternativos y mutables, descansaban unas horas, mientras los demás seguían con el jolgorio de música de guitarra, cante, y algunas copas (moderadas). Una hoguera encendida permanentemente, mantenía el ámbito con una agradable temperatura.
En cuanto a la matanza , quien haya vivido en Extremadura, debe estar enterado como se procede. El mas experto se encargaba de matar el cerdo y los demás colaboraban en la faena del chacinado y otros menesteres , mientras los mas jóvenes y los niños nos entreteníamos sin prestar demasiada atención a lo que hacían los mayores.
Hasta el año anterior , yo jugaba con los niños , pero ese año la cosa cambió, Ya con mis 14 años, encajaba en los dos grupos; con los niños y con los jóvenes. Decidí participar con el grupo juvenil , no del todo convencida, dado que mi timidez me inhibía contrastando con la animación del grupo que no cesaban de hablar y reír. Algunos bailaban porque teníamos una Victrola a púa ( 1) con los discos negros de pasta y una gran variedad de ritmos de moda en aquella época.
Como yo todavía no sabía bailar me ofrecí a pasar los discos que me pidieran. Nada mas aburrido que pasar los discos para que bailen los demás. Estaba en esas cavilaciones cuando escuché una voz que me preguntaba… Vos no bailás? (2)
- Yo no se bailar, le respondí.
- No querés (3) aprender?
- No voy a poder
- ¿Y si yo te enseño? Vamos a probar y si no aprendes , lo dejamos.
Recién entonces lo miré y ví que era uno de los hijos de tía Julia y tío Vicente. ¡No ¡ no éramos primos…es que según costumbre extremeña a las personas mayores se les decía tíos.
¡ Claro que lo conocía desde niño ¡ se llamaba Julio y era 2 años mayor que yo.
Estaba anocheciendo y no habiendo luz eléctrica, los faroles a kerosene proyectaban una tenue luz que acrecentaban en mí, el mágico romanticismo del momento. Era la primera vez que un chico me abrazaba ciñendo mi cintura y para enseñarme los pasos a seguir, susurraba en mi oído las indicaciones que yo seguía cautelosa por temor a pisarle los pies.
Llegó la noche y la luna desde lo alto enviaba su luz plateada magnificando el embrujo de aquel momento, para mí encantado.
Comenzó a intensificarse el frío y todos se acercaron a buscar la tibieza de la fogata; nosotros también y como es de suponer , nos sentamos juntos, prolongando un tiempo más el hechizo magnético que nos envolvía.
Era una sensación nunca antes experimentada fluctuando entre la realidad y la fantasía en ese despertar del amor, en mi incipiente adolescencia.
Dos días después se marcharon todos pero en mi cabecita y mi corazón quedó impresa la imagen de Julio con su respetuosa gentileza y atenciones, su tierna mirada y su sonrisa entre pícara y bonachona cuando me decía “Petisa”, porque que yo era mucho mas baja que el.
Después siguieron encuentros aislados , a veces casuales y otras dándome la sorpresa al venir a mi casa en forma imprevista, o esperándome a la salida del Liceo cuando menos lo esperaba, para acompañarme hasta la estación del tren en el que yo regresaba a casa.
Encuentros en grupos de amigos para cabalgar, (uno de nuestros deportes favoritos) o a remar en un lago del parque, en el que una vez fuimos solos y sentados a la orilla mirando el paisaje, me dedicó un vals con su armónica que, a mi criterio el tocaba maravillosamente. Esos recuerdos perduraron de por vida en mí.
Pero nunca me dijo nada, ni un “te quiero “ ni pedirme o robarme un beso. Pero lo que no decían sus labios lo expresaban sus ojos y supongo que también los míos.
Dejamos de vernos un largo tiempo en el tuvo que hacer el servicio militar y lo destinaron a una provincia lejos de “nuestra” Tucumán. No existía ningún compromiso entre nosotros y sucedió que un día me sentí atraída por un muchacho de mi pueblo, Se llamaba Alfonso y amigo de mi hermano, frecuentaba nuestra casa y nos enamoramos, tan profunda y sinceramente que previo noviazgo de 4 años nos casamos y fuimos muy felices pero una pena empañó nuestra dicha…no pudimos tener hijos. Mi esposo no quiso que adoptáramos uno y cuando yo insistía me contestaba Yo me casé contigo porque te amo, tengamos hijos o no, somos jóvenes aún y pueden llegar si Dios lo quiere. Pero nunca llegaron,
También Julio se casó tiempo después. De su matrimonio nacieron dos niños y creo que fue feliz con su familia,
Ahora yo me pregunto ¿es posible amar a dos personas al mismo tiempo? Creo positivamente que sí , porque aunque platónico, mi primer amor existió.
¿ Cómo explicar lo que sentí por Julio? Y cuando alguien me dijo que había muerto ¿ por que derrame tan amargo llanto como cuando murió mi esposo?.
Aún hoy cuando pienso en él lo recuerdo con gran emoción. ¿ …?.
Aclaración: (1) Gramófono, (2) y (3) modismos argentinos
Juliana Gómez Cordero.