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ORQUIDEAS SILVESTRES

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Rosario, Santa Fe, Argentina
Me llamo juliana, nací un 18 de Novimbre,hace ya muchos años.Soy española pero resido en Argentina, a quien debo el ser quien soy. Estudié en la facultad de Bellas Artes,profesorado de dibujo, pintura y artes aplicadas,incluyendo la cerámica artística a la que dediqué toda mi vida. Ahora en forma autodidacta trato de recuperar mi vocación por escribir lo que me dicte mi inspiración sin pretensiones literarias. Con ello cumplo un sueño que permaeció dormido pero no olvidado,mucho tiempo. Este blog tiene el propósito de dejar un legado virtual para aquellas personas que me recuerden cuando ya no esté en este mundo. Desde algún lugar los veré y me sentiré feliz ¡que así sea!

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viernes, 31 de julio de 2009

AMOR PLATÓNICO





Hoy quiero recordar algo que siempre llevé guardado y nadie se enteró, No piensen mal, porque no se trata de algo pecaminoso ni nada que se le parezca.
No es verdad que el primer amor es el único en la vida; mi experiencia propia lo puede afirmar, porque el amor toma diferente concepción acorde a distintos factores, que puede parecer mágico, singular, inverosímil o tan convincente que pueda llegar a ser el primero, y convertirse en el único en la vida.
Nadie ignora que existen amores tan diferentes, que, por lo tanto, si tratamos de analizarlos, vemos que hay amores sublimes, profundos, apasionados, absorbentes, tenebrosos, obsesivos, lujuriosos, exultantes, rutinarios y un largo etc nada fácil de calificar totalmente.
Pero yo quiero hablar del amor platónico y a el me referiré, porque lo viví siendo casi una niña.

Vivíamos en el campo ( Pcia. De Tucumán) y mis padres conservaban las costumbres tradicionales de Extremadura entre ellas, la simbólica matanza del cerdo, que se “ engordaba” durante todo el año, hasta que llegaban los días mas fríos del invierno. En el mes de Julio, mis padres reunían a familias extremeñas conocidas, algunas de nuestro pueblo y otras no, pero estando lejos del terruño, por el solo hecho de ser paisanos, consolidaban una amistad que duraba toda la vida.
Todos los años, se repetía la rutinaria asistencia de las familias con sus hijos con lo que la concurrencia era bastante numerosa y daba comienzo una amena fiesta que duraba tres o cuatro días.
¿ Y las noches ? ya estaba todo previsto. En dos habitaciones separadas , una para las mujeres y la otra para los hombres, con algunos colchones en el piso, En grupos alternativos y mutables, descansaban unas horas, mientras los demás seguían con el jolgorio de música de guitarra, cante, y algunas copas (moderadas). Una hoguera encendida permanentemente, mantenía el ámbito con una agradable temperatura.
En cuanto a la matanza , quien haya vivido en Extremadura, debe estar enterado como se procede. El mas experto se encargaba de matar el cerdo y los demás colaboraban en la faena del chacinado y otros menesteres , mientras los mas jóvenes y los niños nos entreteníamos sin prestar demasiada atención a lo que hacían los mayores.

Hasta el año anterior , yo jugaba con los niños , pero ese año la cosa cambió, Ya con mis 14 años, encajaba en los dos grupos; con los niños y con los jóvenes. Decidí participar con el grupo juvenil , no del todo convencida, dado que mi timidez me inhibía contrastando con la animación del grupo que no cesaban de hablar y reír. Algunos bailaban porque teníamos una Victrola a púa ( 1) con los discos negros de pasta y una gran variedad de ritmos de moda en aquella época.
Como yo todavía no sabía bailar me ofrecí a pasar los discos que me pidieran. Nada mas aburrido que pasar los discos para que bailen los demás. Estaba en esas cavilaciones cuando escuché una voz que me preguntaba… Vos no bailás? (2)
- Yo no se bailar, le respondí.
- No querés (3) aprender?
- No voy a poder
- ¿Y si yo te enseño? Vamos a probar y si no aprendes , lo dejamos.
Recién entonces lo miré y ví que era uno de los hijos de tía Julia y tío Vicente. ¡No ¡ no éramos primos…es que según costumbre extremeña a las personas mayores se les decía tíos.
¡ Claro que lo conocía desde niño ¡ se llamaba Julio y era 2 años mayor que yo.

Estaba anocheciendo y no habiendo luz eléctrica, los faroles a kerosene proyectaban una tenue luz que acrecentaban en mí, el mágico romanticismo del momento. Era la primera vez que un chico me abrazaba ciñendo mi cintura y para enseñarme los pasos a seguir, susurraba en mi oído las indicaciones que yo seguía cautelosa por temor a pisarle los pies.
Llegó la noche y la luna desde lo alto enviaba su luz plateada magnificando el embrujo de aquel momento, para mí encantado.
Comenzó a intensificarse el frío y todos se acercaron a buscar la tibieza de la fogata; nosotros también y como es de suponer , nos sentamos juntos, prolongando un tiempo más el hechizo magnético que nos envolvía.
Era una sensación nunca antes experimentada fluctuando entre la realidad y la fantasía en ese despertar del amor, en mi incipiente adolescencia.

Dos días después se marcharon todos pero en mi cabecita y mi corazón quedó impresa la imagen de Julio con su respetuosa gentileza y atenciones, su tierna mirada y su sonrisa entre pícara y bonachona cuando me decía “Petisa”, porque que yo era mucho mas baja que el.
Después siguieron encuentros aislados , a veces casuales y otras dándome la sorpresa al venir a mi casa en forma imprevista, o esperándome a la salida del Liceo cuando menos lo esperaba, para acompañarme hasta la estación del tren en el que yo regresaba a casa.
Encuentros en grupos de amigos para cabalgar, (uno de nuestros deportes favoritos) o a remar en un lago del parque, en el que una vez fuimos solos y sentados a la orilla mirando el paisaje, me dedicó un vals con su armónica que, a mi criterio el tocaba maravillosamente. Esos recuerdos perduraron de por vida en mí.
Pero nunca me dijo nada, ni un “te quiero “ ni pedirme o robarme un beso. Pero lo que no decían sus labios lo expresaban sus ojos y supongo que también los míos.

Dejamos de vernos un largo tiempo en el tuvo que hacer el servicio militar y lo destinaron a una provincia lejos de “nuestra” Tucumán. No existía ningún compromiso entre nosotros y sucedió que un día me sentí atraída por un muchacho de mi pueblo, Se llamaba Alfonso y amigo de mi hermano, frecuentaba nuestra casa y nos enamoramos, tan profunda y sinceramente que previo noviazgo de 4 años nos casamos y fuimos muy felices pero una pena empañó nuestra dicha…no pudimos tener hijos. Mi esposo no quiso que adoptáramos uno y cuando yo insistía me contestaba Yo me casé contigo porque te amo, tengamos hijos o no, somos jóvenes aún y pueden llegar si Dios lo quiere. Pero nunca llegaron,

También Julio se casó tiempo después. De su matrimonio nacieron dos niños y creo que fue feliz con su familia,

Ahora yo me pregunto ¿es posible amar a dos personas al mismo tiempo? Creo positivamente que sí , porque aunque platónico, mi primer amor existió.
¿ Cómo explicar lo que sentí por Julio? Y cuando alguien me dijo que había muerto ¿ por que derrame tan amargo llanto como cuando murió mi esposo?.
Aún hoy cuando pienso en él lo recuerdo con gran emoción. ¿ …?.

Aclaración: (1) Gramófono, (2) y (3) modismos argentinos

Juliana Gómez Cordero.

12 comentarios:

"Premio Maria Amelia Lòpez Soliño" dijo...

Precioso relato, Juliana, y emotiva la manera en que mantienes tan vivas esas sensaciones después de tantos años. De algún modo es un forma de fidelidad, no tanto a la persona en sí como a la pureza de tus sentimientos. Recordarlos con tanta nitidez no hace sino demostrar lo auténticos que eran, como demuestra el hecho de que llorases al conocer la noticia de su fallecimiento.
Siempre es una suerte haber amado, pero poder revivirlo con la misma intensidad de cuando lo hicimos es también un gran privilegio.

Un abrazo desde nuestro blog, que es también el tuyo.

Juliana Gómez Cordero dijo...

"Premio MARÏA AMELIA LÓPEZ SOLIÑO"
Gracias por asomaros a mi blog y por interpretar así mis sentimientos.
También yo visito el vuestro, os admiro y felicito.
Un abrazo afectuoso.
Juliana

Urdanautorum dijo...

¡Qué belleza!,¡precioso! La adolescencia es tremendamente insoportable, en ocasiones, para algún padre, pero maravillosa.
No tengo tiempo para extenderme y me quedo con las ganas.
Cada vez se hace más interesante ru vida.
Afectuosamente.

Pilole dijo...

Si Juliana, los amores platónicos, son para siempre, quizás porque son los más puros e inocentes, y se recuerdan durante toda tu vida. Un beso

Juliana Gómez Cordero dijo...

URDANAUTORUM,muchas gracias por tu comentario ¡Eres muy gentil! espero que después de tus vacaciones continúes con tu blog, que tuvo un comienzo muy interesante.
Un fuerte abrazo: Juliana

Juliana Gómez Cordero dijo...

QUERIDA PILOLE,te agradezco que hayas descripto exactamente como pienso y siento al respecto de mi primer amor "platónico"
Un beso:Juliana

Terly dijo...

Querida Juliana:
Ahora soy yo quien llega el último, lo siento.
A cambio, para saborear tus recuerdos en toda su grandeza, he leído tu post dos veces. ¡Qué historia más bonita! ¡Qué nostálgicos recuerdos! ¡Qué dulzura en las palabras! ¡Qué simpatía en lo escrito!
He quedado prendado por la delicadeza con que cuentas tus amores platónicos.
He podido, además, disfrutar casi en vivo de esa matanza del cerdo que me ha traído a la memoria las que en Cáceres hacía mi tío, allá por los años 1945-1950, que en mucho se parecían a las que tú relatas. ¿También en las tuyas había peleas entre los niños por el rabo del cerdo?
Felicidades, querida Juliana y gracias por hacernos más agradable la vida con estos relatos.
Un beso, querida paisana-argentina.

Juliana Gómez Cordero dijo...

Hola querido Terly,¿ ya regresaste de tus vacaciones? espero que hayas pasado bién con tu familia,viviendo plácidos y felices momentos.
Gracias por tu comentario sobre mi relato y me alegra que te agradara. En cuanto a las riñas por el rabo del cerdo, creo que nó, porque no lo recuerdo o yo no intervine. De lo demás me acuerdo
como si hubiese sucedido ayer.
Un afectuoso beso de bienvenida

Nokou dijo...

Oh Juliana, que preciosa historia!! y que bien que lo recuerdes con tanto detalle, me ha gustado mucho!!

Marypaz

Juliana Gómez Cordero dijo...

Querida Mary Paz, todos los amores verdaderos se recuerdan de por vida y este amor mío no es la excepción.
Gracias por tu comentario y espero que continúes con el blog que comenzaste. En mí tendrás una constante seguidora.
Un fuerte abrazo.

ipasga dijo...

Juliana, después de haber leído muchos de tus escritos, con este de "AMOR PLATÓNICO", has conseguido emocianarme como con ningún otro; sentir propios esos sentimientos límpios y sinceros que hemos vivido todos en la adolescencia.

Me gustaría publicarlo en nuestra Revista LACIPEA, si lo consideras oportuno.

Un fuerte abrazo

Juliana Gómez Cordero dijo...

Querida Isabel(Ipasga) Tú me emocionaste con tu comentario porque lo encontré de casualidad haciendo un retroceso en el recorrido de mi blog, cosa que hago de vez en cuando y al verlo me causó mucha alegría y SÍ ¿como no voy a dejar que lo pases a la Cipea? Si lo haces es un honor para mí; un privilegio que me confirma que de verdad te gustó.
Te agradezco el comentario y te mando un fuerte abrazo.