Glaciar 10




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ORQUIDEAS SILVESTRES

Datos personales

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Rosario, Santa Fe, Argentina
Me llamo juliana, nací un 18 de Novimbre,hace ya muchos años.Soy española pero resido en Argentina, a quien debo el ser quien soy. Estudié en la facultad de Bellas Artes,profesorado de dibujo, pintura y artes aplicadas,incluyendo la cerámica artística a la que dediqué toda mi vida. Ahora en forma autodidacta trato de recuperar mi vocación por escribir lo que me dicte mi inspiración sin pretensiones literarias. Con ello cumplo un sueño que permaeció dormido pero no olvidado,mucho tiempo. Este blog tiene el propósito de dejar un legado virtual para aquellas personas que me recuerden cuando ya no esté en este mundo. Desde algún lugar los veré y me sentiré feliz ¡que así sea!

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jueves, 14 de mayo de 2009

RECUERDO.....



La
escuela
era
pobre
¡muy
pobre !
tanto
como
su edificio, su predio y el paisaje que la circundaba
porque al ser invierno sus árboles mostraban su esqueleto
desnudo, sus ramas raquíticas, oscuras e inmóviles, como
ateridas de frío.

El camino que nos conducía hasta ella, estaba demarcado en
ambos lados con alambre de púas para delimitar las propie-
dades. Algunas habitadas por sus dueños o arrendatarios, se
veían espléndidas con el verdor de sus sembrados y algunos
espacios con gramilla para el pastoreo de sus animales de
labor. Otras, en cambio, desoladas y cubiertas de pastizales
crecidos y secos evidenciando la carencia de dueños o desin-
terés de los mismos en trabajarlas, o hubiesen sido adquiridas
simplemente como inversión.

Mis hermanos y yo, para llegar hasta la escuela, debíamos
caminar más de dos kilómetros por ese camino polvorieto,
con profundas huellas que dejaban los carros cargados con
toneladas de caña de azúcar, por ser precisamete en invierno
el tiempo de cosecha. Zafra en Tucumán, provincia argentina
que se destacaba (por entonces) en el cultivo, la producción
y comercialización del azúcar que abastecía a la provincia,
gran parte del país, tambien a paises limítrofes y ¿ por qué
no? a distintas naciones de todo el mundo.

Era muy común en el trayecto que a diario hacíamos, ver
una caravana de carros (siempre en grupos, nunca uno solo)
tirados por dos o tres pares de bueyes.
Al frente de todos iba un jinete a caballo, con una corneta(1)
a la que pomposamente llamaban "Clarín" porque siendo de
bronce bruñido lo parcía, al tener un brllo peculiar.
La hacía sonar estridentemente como quién dirige un equipo
que obedecía en el acto puesto que el paso cansino de los
bueyes no lo alteraba nada; ni los perros que salían ladrando
furiosamente, ni la picana (2) que usaban los carreros (3)
para instigarlos a caminar mas rápido. Nada los apuraba,
nada los detenía; tan solo lo lograba el sonido del " Clarín".

Se preguntarán ustedes el porqué de esa obediencia. La res-
puesta es simple. Los bueyes lo hacían para gozar de unos
minutos de descanso y los hombres se reunían para entonar-
se (4) bebiendo de la misma botella, un toco (5) de ginebra
que al pasar por el garguero(6) les proporcionaba esa tibieza
necesaria para soportar el frío de tan gélida mañana, opera-
ción que se repetía con frecuencia en el trayecto.

Era un espectáculo tan cotidiano como singular. Agradezco
que en estos momentos se asome a mis recuerdos, por que
( eso Sí ) desapareció definitivamente con el paso del tiempo.
El progreso que modificó tantas cosas con su avanzar cons-
tante e ineludible, se encargó también de destruir viejas y
pintorescas costumbres que quedaron grabadas en la mente
de algunas personas que vivimos aquellos años y que a Dios
gracias, lo podemos recordar.


Aclaración: (1) instrumento como un tubo que termina en forma de campana

(2) vara larga con una afilada punta de metal (3) veículo de tracción a sangre

(4) ponerse a tono,embriagarse levemete (5) gran trago (6) garganta


JULIANA GÓMEZ CORDERO

5 comentarios:

Juliana Gómez Cordero dijo...

Tengo que pedirte perdón por algo que hice involuntariamente.
Quise corregir algo en este "RECUERDO..." y no sé que toqué que se borró todo incluso tu bello comentario. No sabes cuanto lo lamenté. Te lo agradezco mucho y
espero que no te sientas ofendido al ver que no estaba, pero fué sin querer y quiero que sepas que me
sentí alagada y felíz con tu comentario. Si lees mi mensje dímelo ¡por favor!

Raquel Yáñez González-Irún dijo...

Hola, me asomo a tu blog para agradecerte el apoyo y la visita y darte un fuerte abrazo de corazón porque, por lo que me han contado de tí, eres una mujer excepcional y un orgullo personal. Un beso.

Terly dijo...

Querida Juliana:
Creo que debes referirte a un comentario que te dejé yo sobre algunos recuerdos míos que coincidías con los tuyos por esas estampas de carretas de bueyes cargada en tus recuerdos de caña de azúcar y en los míos de balas de trigo.
Si te refieres a mí, no te preocupes lo más mínimo. Eso que te ha sucedido a ti me pasa a mi a cada momento. Alguien deberá tener paciencia con nosotros que somos de otra generación.
Lo importante es que tus recuerdos me han encantado.
Un beso, Juliana.

Juliana Gómez Cordero dijo...

Raquel, en tu blog puse un comentario de bienvenida al mundo de los blogeros y mis deseos que congeniemos con una afinidad como la que hay entre tu madre y yo.
gracias por tu cometario.
Un beso


Terly, gracias por tu comprensión. Sí, a eso me refería y menos mal que me contestaste porque me sentí realmente mal pensando que te hubieses ofendido. Ahora estoy tranquila.
Un beso agrdecido

Militos dijo...

Querida Juliana: ¡qué gusto!, me encuentro aquí como en familia, entre Terly, Raquel y tú, a pesar de estar cada uno en sitios lejanos.
Me ha encantado tu relato es como si fuera con vosotros a la escuela, detrás de los bueyes, escuchando el clarín.
Precioso relato.
Un beso grande