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ORQUIDEAS SILVESTRES

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Rosario, Santa Fe, Argentina
Me llamo juliana, nací un 18 de Novimbre,hace ya muchos años.Soy española pero resido en Argentina, a quien debo el ser quien soy. Estudié en la facultad de Bellas Artes,profesorado de dibujo, pintura y artes aplicadas,incluyendo la cerámica artística a la que dediqué toda mi vida. Ahora en forma autodidacta trato de recuperar mi vocación por escribir lo que me dicte mi inspiración sin pretensiones literarias. Con ello cumplo un sueño que permaeció dormido pero no olvidado,mucho tiempo. Este blog tiene el propósito de dejar un legado virtual para aquellas personas que me recuerden cuando ya no esté en este mundo. Desde algún lugar los veré y me sentiré feliz ¡que así sea!

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miércoles, 6 de abril de 2011

HISTORIA DE MI CABALLO


FUTURA MADRE de MORO

¿Recuerdan el triste episodio del accidente que sufrí con la caída de mi caballo Moro
que le costó la vida a él y una indescriptible angustia a mí, por tan dolorosa pérdida ?.
¡ Cuanto sufrí por el que fuera mi adorado potrillo!, Lo vi nacer, contrariando a mi madre que se oponía a que yo presenciara la parición de la yegua, aduciendo que era
un espectáculo inadecuado para mi edad, siendo muy niña para presenciar “eso” y además, por mi condición de mujer.

Papá era más accesible sobre todo tratándose de su hija menor (yo) a quién nunca pudo negar nada. Como no me pudo negar, poco tiempo antes, mi pedido de que , si era un machito, yo sería su dueña.
Mi hermano se había empeñado en protestar, compitiendo conmigo por la posesión del crío, tratando de sacar alguna ventaja diciendo que él lo quería , así fuera macho o hembra.

Mi padre era una persona de muchísima paciencia, pero esta vez lo habíamos cansado con nuestras discusiones y grescas y optó por resolver el conflicto con una de sus ideas brillantes, muy suyas y oportunas.
¡ Bueno, bueno! ¡ Basta ya de riñas!¡Ya es suficiente y se hará como yo os lo diga! Si es macho será tuyo, dijo mirándome a mí y si es hembra, de tu hermano ¡Sin discusión! Si no estáis de acuerdo, pues será mío.¿Qué nos quedaba por decir? ¡ ni pío! Era una opción inapelable.
Solo nos quedaba esperar el día de su llegada para concretar nuestro deseo. ¿Cuanto faltaría aún?

Nadie lo sabía con exactitud porque tampoco se sabía cuando había sucedido “el idílico encuentro” de nuestra yegua con el desconocido padre de su hijo.
En aquellos años, quienes no tenían suficientes tierras como para disponer de un predio disponible para el pastoreo de sus animales, debía alquilar uno donde llevaban los suyos otra gente en la misma situación .¡ Fácil es deducir cómo sucedió! ¡ lo difícil era saber cuando!.

El veterinario al servicio de mi padre calculaba que se trataba de una preñez de tres a cuatro meses. Pero yo, que ignoraba muchas cosas, sentía una enorme curiosidad por ponerme al tanto de ciertos pormenores y al único que podía recurrir era a ese señor que cuidaba de la salud de nuestros animales, al que conocía desde hacía varios años y me infundía respeto y confianza, como para formularle las preguntas que desbordaban mi curiosidad,
Él, como un buen maestro, me explicó los pormenores del tiempo de espera que tardaría el tan esperado acontecimiento.

Así me enteré que la gestación en una yegua, no siempre era igual; si daba comienzo en invierno, la parición tardaba mas de 12 meses y si ocurría en Primavera o Verano, podía acortarse uno o dos meses, de acuerdo a factores como ser la alimentación y el estado físico del animal.
No es preciso aclarar que todas esas preguntas al veterinario quedaron en un absoluto secreto entre ambos, porque tanto mi mamá como mis hermanas, si se enteraban, las tildarían de indecentes. ¡ Faltaba más ! ¡ Que ocurrencia hacer esas preguntas, nada menos que a un hombre!
Esas circunstancias y esos remilgos era lo que nos obligaba a mentir algunas veces, por que se confundía inocencia con ignorancia.
Una niña inocente no debía saber ciertas cosas y menos aún decirlas. Pero mi criterio era otro, con respecto a esas definiciones.
INOCENCIA= una vida sin pecados ni culpas.
IGNORANCIA= carecer de los conocimientos tan necesarios como imprescindibles.
(CONTINUARÄ)
Juliana Gómez Cordero

12 comentarios:

Chelo dijo...

Te seguiré mientras nos cuentas la historia de tu caballo . Un abrazo

Francisco Espada dijo...

Una bella historia, Juliana, del despertar a la vida. Parece increíble cómo vamos aprendiendo paso a paso y no siempre de boca de los padres o maestros.

Galeote dijo...

Bueno, al fin te saliste con la tuya Juliana. Seguro que estabas impaciente esperando que naciese un potrillo, por eso te regañó tu madre.
Lo que no nos cuentas es si dejaste a Moro que lo montara tu hermano alguna vez.
Espero tu historia con atención
Un beso Juan.

Pilole dijo...

¡Me encanta éste relato! Estoy intrigada con la história...no te demores en contarnosla. Tu regalo, lo pongo ahora mismo en mi blog. Gracias por ello y un beso grande

Fernando dijo...

Querida Juliana: es la primera vez que tengo acceso a tu blog. Tengo que decirte que me ha entusiasmado. Eres una mujer fantástica, con una vida muy interesante y atractiva. He estado siempre recibiendo tu aliento desinteresado, tu soporte de amiga, tu generosa ayuda, que muchas veces ha sido fundamental para mí. Que Dios te guarde siempre. Un abrazo muy fuerte ab imo pectore.

Juan José Romero M-E. dijo...

Que razón tienes, Juliana, en épocas pasadas ciertas curiosidades le estaban prohibidas a los niños, y no te digo nada si además era fémina. No olvidemos de cuando nos asomábamos a las ventana a la espera de una cigüeña que tenía que traernos a nuestro hermanito. ¡Cómo han cambiado las cosas! Posiblemente lo correcto sea no guardar este tipo de secretos a los niños, como se hace ahora, pero por otra parte se ha perdido un poco la inocencia de esa niñez.
Tus relatos de experiencias vividas, siempre son de lo más interesantes, estaremos al tanto de la continuación anunciada.
Un beso.

Juliana Gómez Cordero dijo...

Chelo querida. Gracias por leer la historia de moro y si te gustó puedes leer la continuación de la segunda parte que completaré, si Dios quiere con una tercera, que será el final. Espero no aburrirte.
Besos: Juliana.

Juliana Gómez Cordero dijo...

Querido Francisco,tienes razón al decir que la vida nos enseña, paso a paso, día a día, teniendo en ella, la mejor maestra.
Gracias por tu comentario´.
Un sincero abrazo: Juliana

Juliana Gómez Cordero dijo...

Querido Juan Antonio, no te preocupes, que mi hermano no esperó que yo lo dejara montar a Moro; lo hizo cuantas veces quiso, dando sus buenos paseítos. Pero teniendo siempre en cuenta que Moro era mío.
Ya publiqué la continuación, si quieres leerla.
Espero que te guste. Un fuerte abrazo y un beso, amigo mío.
Juliana

Juliana Gómez Cordero dijo...

Pilole, querida amiga. Estuve mirando tu blog y donde colgaste mi obsequio,pusiste tu agradeciminto, pero no salió el dibujo de la primavera. espero que puedas corregilo, porque el principal objeto era que las dos disfrutáramos de la primavera en España, que al ser yo española, también me pertenece,
abrazada al otoño que tenemos aquí, pues son mis dos estaciones preferidas.
Gracias por leer la historia de mi caballo Moro y gracias por tu bonito comentario
Un besazo: Juliana

Juliana Gómez Cordero dijo...

Querido y admirado Fernando; visitaste por primera vez mi blog y me diste una alegría . Yo sigo siempre tus escritos, en prosa y/o versos porque los considero de un valor literario elogiable.
Sobre todo tus sonetos admirables y perdona que sea reiterativa, pero soy sincera.
Un saludo cariñoso y mis deseos de que sigas recuperando tu salud.
Un abrazo y un gracias:Juliana

Juliana Gómez Cordero dijo...

Oh! Terly, eres siempre tan generoso en tus apreciacioes en cuanto a mis relatos y te lo agradezco profundamente. No me creo en absoluto merecedora de tus elogios pero cuando estás cerca, siento que me comprendes y piensas como yo, en casi todas mis formas de pensar.
Gracias por tu amistad y por ser como eres, paisano.
Un beso: Juliana