
REFLEXIONANDO
Es curioso ver como repercute en mí, en estos días de Semana Santa,la necesidad de reflexionar sobre el comportamiento de las personas que dicen ser católicas, creer en Dios, en Jesucristo y su madre la Santísima Virgen y sin embargo actúan como si estos días de conmemoración de la horrorosa muerte de Jesús careciera de sentido y
convierten lo que debiera ser recogimiento y dedicación al sentimiento de pesar por tan terrible acontecimiento, en un ajetreo de mini-vacaciones,divertimentos de toda índole, boliches bailables repletos con la despreocupada juventud entregada
al jolgorio tal como si se tratara de un feriado festivo y bullanguero cualquiera.
Sí! creo que estoy exagerando un poco, pero no generalizo a todas las personas ¡no es tan así!Las hay¡y muchas! que respetan sus credos y dedican estos días a cumplir con su devoción,(a quienes pido disculpas) pero mi propósito es tratar de entender cómo se puede alterar una tradición tan arraigada en el cristianismo, como es la liturgia de dichas festividades, convirtiéndola en una hipócrita aseveración de una fe que no profesan.
Día a día están desapareciendo, en nombre de la evolución y el modernismo, las más tradicionales costumbres hogareñas de reunir a las familias en la celebración de esas festividades entrañables que se esperaban con impaciencia y se desarrollaban con tanta alegría.
El tiempo al transcurrir, va construyendo innumerables y sólidas modificaciones con miras al progreso, pero a su vez arrasa y desmorona insensiblemente lo que teniendo aún valores substantivos es considerado obsoleto. Tanto sean objetos, costumbres y/o ideales.
Quedarán en el recuerdo de quienes lo vivieron de verdad y lo llevarán entronizado en el corazón mientras dure su existir.
Yo me cuento entre los que conservan los vestigios de las viejas costumbres y por
lo tanto, queridos blogueros amigos, os deseo a todos unas muy FELICES PASCUAS de
RESURRECCIÓN, reunidos con vuestros seres queridos.
Juliana Gómez Cordero