Glaciar 10




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ORQUIDEAS SILVESTRES

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Rosario, Santa Fe, Argentina
Me llamo juliana, nací un 18 de Novimbre,hace ya muchos años.Soy española pero resido en Argentina, a quien debo el ser quien soy. Estudié en la facultad de Bellas Artes,profesorado de dibujo, pintura y artes aplicadas,incluyendo la cerámica artística a la que dediqué toda mi vida. Ahora en forma autodidacta trato de recuperar mi vocación por escribir lo que me dicte mi inspiración sin pretensiones literarias. Con ello cumplo un sueño que permaeció dormido pero no olvidado,mucho tiempo. Este blog tiene el propósito de dejar un legado virtual para aquellas personas que me recuerden cuando ya no esté en este mundo. Desde algún lugar los veré y me sentiré feliz ¡que así sea!

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jueves, 17 de marzo de 2011

UN RECUERDO MÁS¡




UN RECUERDO MÁS


¿CUANTO TIEMPO PASÓ ? NO LO RECUERDO, NI TIENE EN CUENTA RECORDARLO ¡PASARON TANTOS AÑOOS! UNA SIMPLE HISTORIA, UN PEQUEÑO PUEBLO Y ALGUIEN QUE FUÍ YO, PROTAGONISTA DEL SUCESO.

UN CAMINO DE TIERRA, POLVORIENTO, COMO TODOS LOS CAMINOS DEL CAMPO CUANDO HACE TANTO TIEMPO QUE NO LLUEVE. LAS PERSONAS QUE ENCONTRBA A MI PASO, TENÍAN ESE TINTE BARROSO INEVITABLE, POR LA IMPLACABLE PÁTINA DE POLVO QUE SE ADHERÍA AL CAMINANTE, AL SOPLO DE UNA BRISA QUE, SI BIÉN REFRESCABA EL ROSTRO HÚMEDO DE TRANSPIRACIÓN, QUEDABA COMO TESTIGO FIEL DE LA DURA CAMINATA. DURA SÍ, PORQUE NO SE TRATABA DE CAMINAR UN CORTO TRECHO PARA LLEGAR AL PUEBLO.
ESO ERA PRIVILEGIO DE UNOS POCOS QUE VIVÍAN CERCA; LAS DISTANCIAS ERAN LARGAS PARA LA MAYORÍA Y EL TRYECTO AGOBIANTE, PARA EL QUE DEBÍA HACERLO CAMINANDO.


NOSOTROS, COMO MUCHOS OTROS, NOS MOVILIZÁBAMOS EN UN SULKY.
SE TRATABA DE UN CARRUAJE MUY PEQUEÑO, SEMEJANTE A UNA SILLA PARA DOS PERSONAS, TIRADO POR UN CABALLO. ALGUNOS LO HACÍAN EN CARROS Y OTROS, DIRECTAMETE CABALGANDO.
AL TROTECITO LENTO DE MI CABALLO MORO. ( NOMBRE QUE LE PUSE POR SU COLOR NEGRO AZABACHE) MI SULKY SE DESPLAZABA SUAVEMENTE EN ESE ESLÉNDIDO ATARDECER EN QUE YO REGRESABA A MI HOGAR, DESPUÉS DE PASAR LA TARDE ESTUDIANDO CON MIS COMPAÑERAS, EN CASA DE UNA DE ELLAS.

EN MI REGRESO MEDITABA RECORDANDO NUESTRAS HORAS DE ESTUDIO, AMENAS Y ENTRETENIDAS, ATENTAS SÍ, A NUESTRA ASIGNATURA DE TURNO, PERO SALPICADAS DE CANTURREOS, ALGUNA QUE OTRA BROMA Y MUCHO COMPAÑERISMO. SABOREANDO ALGUNA EXQUISITEZ QUE CON UNA TAZA DE TÉ O UNOS MATES, NOS SERVÍA LA MAMÁ DE LA CHICA EN CADA OCASIÓN.

ENSIMISMADA EN ESOS Y OTROS PENSAMIENTOS, (AL IGUAL QUE EL TIEMPO, LOS PENSAMIENTOS NO SE DETIENEN NUNCA) EN INDOLENTE OBERVACIÓN DE ESE BELLO ATARDECER, REPETIDO Y ÚNICO EN CADA TARDE, CON MI MENTE JUVENIL REPLETA DE SUEÑOS Y PROYECTOS, FILOSOFABA SOBRE LA RAPIDEZ CON QUE AVANZA EL TIEMPO, LO CORTA QUE ES LA VIDA, Y LO INFINITAMENTE EXTENSOS QUE PUEDEN SER NUESTROS PROYECTOS Y NUESTRAS ESPERANZAS, PARA SER REALIZADOS EN TAN BREVE TIEMPO.


LOS ÚLTIMOS RAYOS DEL SOL, AL POSARSE EN LAS CRINES DE MORO, LES DABA UN BILLO ESPECIAL DE COLOR ROJIZO EN SU PELAJE NEGRO Y TEÑÍA TODO EL PAISAJE, EN LA DALTÓNICA MAGIA DE TRANSFORMAR EL VERDE CAMPESTRE, EN INSÓLITO TONO BERMELLÓN.
LA PAZ DE ESE ATARDECER ME EMBARGABA EL ALMA, HACIÉNDOME SENTIR LA MÁS FELÍZ DE LAS PERSONAS; CUANDO DE REPENTE UN TREMENDO SACUDÓN ME DESPLAZÓ DEL SULKY, CAYENDO AL SUELO DE BRUCES.
CUANDO ME INCORPORÉ, VÍ A MORO CAÍDO, INERTE, CON LA INMOVILIDAD QUE DA LA MUERTE.
HABÍA TROPEZADO EN ALGO EN EL POLVORIENTO CAMINO Y TENÍA SU PEZCUEZO DEBAJO DE SU PESADO CUERPO, SUFRIENDO UNA FRACTURA MORTAL.

¡NO PODÍA CREERLO! TENÍA QUE SER UN MAL SUEÑO, UNA ATRÓZ PESADILLA DE LA QUE EN CUAQUIER MOMENTO IBA A DESPERTAR. ME QUEDÉ AHÍ TIESA, SIN PODER GRITAR, SIN PODER LLORAR Y SINTIENDO UN PARALIZANTE FRÍO QUE, INMOVILIZANDO MI CUERPO Y MI MENTE, NO ME DEJABA REACCIONAR.
MORO, MI AMIGO INCONDICIONAL, MI HERMOSO, MI AMADO CABALLO, ESTABA MUERTO M-U-E-R-T-O- ; OTRA VEZ LA ABSURDA PARADOJA, AGAZAPADA ENTRE LA BELLEZA DE MI ESPLÉNIDA TARDE Y EL HORRIBLE EPISODIO QUE ACABABA DE SUCEDER.

Juliana Gómez Cordero.


P/D.En otro post contaré la historia de Moro

10 comentarios:

Galeote dijo...

Qué historia más tierna y triste a la vez la que nos cuentas Juliana. Y es que cuando tienes un caballo y sucumbe en un accidente, debe de ser un mal trago emocional, ya que por el cariño que le tienes eso nunca se olvida. Es un relato vivo de tu vida y que hoy al relatarlo tal y como fue, me has recordado esa canción inolvidable de Atahualpa Yupanqui de "El Alazán" y que decía así.

Era una cinta de seda
galopando, galopando....
y continuaba diciendo
¿cómo fue que no lo viste
que estrella andabas buscando...

Anécdotas como esta son hermosas Juliana, porque expresan sentimientos vividos e inolvidables de tu pasado. Bueno y al menos el accidente no llegó a más porque estás aquí para contarlo.

Ya veo que te gustan los caballos
¿será por la nobleza que encierran?

Un abrazo amiga.

Francisco Espada dijo...

De la placidez de una tarde juvenil de estudio y compañía al dolor de la pérdida. Así es la vida, pasamos de un extremo al otro del péndulo sin pausa ni poder evitarlo: afortunadamente el paso del tiempo lo ha convertido en "un recuerdo más", en una bella historia.

Chelo dijo...

Recuerdos imborrables aunque pase el tiempo. Un delicado y triste relato el que nos dejas para este fin de semana . Un beso

Terly dijo...

¡Qué pena, Juliana! No hablo ahora de la tuya que debió ser enorme, hablo de la mía. Leía y leía disfrutando de tu precioso relato, de tu maravillosa tarde, del sabor a mate, del carrito de dos plazas que me parecía verlo por el camino dejando la huella de sus ruedas sobre el polvo, de tu precioso caballo negro azabache color de noche con reflejos de Marte y, cuando más disfrutaba de todo ello, ¡zas!... se presenta el drama, ese drama que jamás puede esperarse mientras transcurren momentos de felicidad.
Triste recuerdo, pero bonito relato.
Un beso.

Juliana Gómez Cordero dijo...

QUerido Juan Antonio, perdón por mi tardanza en contestar tu amable comentario,y lo hago por tu intermedio a todos los demás. Obligaciones ajenas a mi voluntad me impidieron hacerlo.
Pero aquí estoy respondiendo al tuyo, tan tierno y con es cita de Atahualpa,con su poema "El Alazán" tan caro a mis recuerdos y a mi amor (no te equivocas) a los caballos, uno de mis preferidos por su belleza, fuerza y lealtad a su amo.
Pronto contaré la historia de mi Caballo Moro
Gracias or visitarme, amigo siempre bienvenido
Un beso con afecto, Juliana

Juliana Gómez Cordero dijo...

Gracias Francisco, tus palabras me reconfortan, porque ese recuerdo me torturó toda mi vida, con un inevitable complejo de culpa por estar tan distraída y no poder evitar el accidente que, de haber estado mas atenta a la conducción de mi Sulky, quizás no hubiese ocurrido.
Sufí y sufro por ello.

Un fortísimo abrazo, amigo
Juliana Un fortísimo abrazo, amigo mío.

Juliana Gómez Cordero dijo...

Mi querida y atenta Chelo. estuve visitando tu blog y me encontré con una dificultosa opinión sobre los agravios a un profesor. También soy su defensora, pero me encontré con un inconveniente cuando quise firmar
para dejar constancia , al no saber el significado de la palabra Nif. preunté en la wes y me responden que es el documento de identidad.

Yo soy reacia a dejar constancia de mi nº de D.N.I. pero tratándose de algo que me interesaba opinar, lo puse y me sale en rojo que debo poner biën mi Nif.
¡Tú me lo puedes explicar? Hazlo
por favor.

Agadezco tu comentario a mi relato y te envío un besazo

Juliana Gómez Cordero dijo...

Muchas gracias querido amigo Terly, por interpretar y elogiar mi relato y compartir mi pena, que perdura en el tiempo a pesar de los años transcurridos, porque siempre cargué con un coplejo de culpa, al pensar que me dejé llevar por la ensoñación de tan hermoso atardecer, descuidando mi atención al riesgoso camino en tan malas condiciones, debido a las profundas huellas formadas por el ir y venir constante, de los carruajes de turno.
¡Cometí un error que pagué muy caro!
Espero que Dios y Moro, me lo hayan perdonado.
Besos: Juliana

Chelo dijo...

Buenos días, Juliana el NIF es el nº del D.N.I. acompañado de la letra correspondiente. Besos y gracias

Pilole dijo...

¡Que penita de caballo! Según lo cuentas, parece que lo estoy viendo trotando por esos caminos polvorientos...¡que te puedo decir!, que la vida es así triste y alegre a la vez, lo que te decía el otro día, que hay que vivir el momento y si es bueno, mejor que mejor. Un besito