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ORQUIDEAS SILVESTRES

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Rosario, Santa Fe, Argentina
Me llamo juliana, nací un 18 de Novimbre,hace ya muchos años.Soy española pero resido en Argentina, a quien debo el ser quien soy. Estudié en la facultad de Bellas Artes,profesorado de dibujo, pintura y artes aplicadas,incluyendo la cerámica artística a la que dediqué toda mi vida. Ahora en forma autodidacta trato de recuperar mi vocación por escribir lo que me dicte mi inspiración sin pretensiones literarias. Con ello cumplo un sueño que permaeció dormido pero no olvidado,mucho tiempo. Este blog tiene el propósito de dejar un legado virtual para aquellas personas que me recuerden cuando ya no esté en este mundo. Desde algún lugar los veré y me sentiré feliz ¡que así sea!

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domingo, 6 de febrero de 2011

MI OJO DERECHO



MI OJO DERECHO

Es un problema, es una historia, es un recuerdo; mejor dicho, dos recuerdos relacionados entre sí por el problema en cuestión.
Hace muchos años, en mi época laboral, en una empresa muy importante cuya casa matriz estaba en Alemania, me encontraba desempeñando el cargo de jefe de sección en decoración de cerámica artística, percibiendo una remuneración suculenta y envidiable, dio comienzo esta historia, no muy grata por cierto.

Mi salud empezó a ocasionarme serios problemas, con imprevistos mareos llegando hasta el desmayo en ciertas ocasiones.
Consultaba médicos de diversas especialidades y los estudios no arrojaban indicios de enfermedad alguna . El cardiólogo, todo normal, El gastroenterólogo, los intestinos y el estómago perfectos . El neumonólogo, sin novedades en los bronquios y así, recorriendo todos los “ ólogos”,
traumatólogo, reumatólogo, hasta un psicólogo, sin lograr un diagnóstico que indicara mi mal, hasta que alguien me sugirió hacer una consulta al oculista y en los estudios que me realizaron y a pesar de que esto sucedió hace muchos años y la ciencia entonces, no contaba con los progresos que se fueron incrementando a través del tiempo, los precarios instrumentos de aquella época, dieron el resultado, que mi ojo derecho había sufrido una lesión de Mácula tridimensional que , en forma intermitente, transfiguraba mi visión, borroneándola por momentos y en ocasiones se convertía en una extraña y a la vez desconcertante movilidad que mostraba las letras en un inusitado movimiento cual si estuviesen bailando un ritmo musical en base a contorsiones y cabriolas, que, si no hubiese sido tan traumático, por momentos costaba contener la risa.
La empresa me consideró prescindible y tras otorgarme una indemnización, perdí mi empleo en una edad en que era prácticamente imposible conseguir otro, dada mi falencia visual.

Fueron vanos los intentos para lograr la reincorporación a mi empleo por lo que mi esposo y yo decidimos, instalar mi propio taller de Cerámica, cosa que pude realizar y llevar adelante con éxito, dados mis conocimientos y la experiencia lograda en tantos años de actividad.
Mis problemas visuales, con tratamientos adecuados y anteojos correctores,
dejaron de tener importancia y pude continuar exitosamente con mi taller, hasta lograr mi jubilación.

Siguieron pasando los años. Mi inquietud tomó otros rumbos y me encontré cumpliendo un sueño lejano y ansiado desde mi niñez, en el estoy inmersa con la enorme satisfacción de seguir haciendo algo que me satisface, pero afrontando de nuevo mi problema visual.

Nuevos estudios oftalmológicos comprueban que la lesión de mácula no disminuyó y la opacidad en mi visión se acentúa por la formación de cataratas en ambos ojos que, con una cirugía simple se solucionan, pero e ahí lo problemático de la cuestión, dado que en mi ojo izquierdo, no habría inconvenientes y la cirugía tendría un óptimo resultado, no así el derecho que no es operable por existir la lesión, e inevitablemente la visión seguiría su proceso de disminución hasta desaparecer por completo.
Eso me preocupó y tuve largas conversaciones con mi oculista indagando sobre las posibles causas de dicha lesión. Sus respuestas fueron preguntas (que nunca antes me hicieron) sobre si recordaba haber tenido alguna vez
en mi niñez o juventud algún accidente o traumatismo que pudiese haberla ocasionado.
Pensando , pensando… vino a mi mente un recuerdo de una travesura mía ,
cuando tenía 12 a 13 años y llegué a la conclusión que, casi con seguridad hubiese sido ese el motivo que ocasionó este lamentable problema actual después de transcurridos tantos años.
Es por eso que en el comienzo de mi post anticipo que es un problema y dos recuerdos relacionados a la cuestión.
Mi primer recuerdo es todo lo que hasta ahora os conté, y el otro, el mas antiguo es el que os voy a relatar

Ya todos sabéis que mi infancia y parte de mi juventud, transcurrió en el campo y yo, de santa , tenía muy poco.
Teníamos una jardinera ( se trataba de un carro pequeño con dos ruedas y tracción a sangre ) que se usaba para transportar lo cosechado y también para comercializarlo puerta a puerta en el pueblo.
Siempre envidié lo ágil que era mi hermano para subir y bajar de ese carro , aún estando en movimiento y en esa ocasión íbamos los dos en la jardinera, cuando se me ocurrió que si yo me bajaba de ella sin que mi hermano lo advirtiera, se llevaría una gran sorpresa y yo habría demostrado ser tanto o más ágil que él .

Fracaso total y absoluto, porque me arrojé por la parte trasera, cuando el mulo corría como el viento, azuzado sin parar por mi hermano. El resultado fue un aterrizaje tan violento que, estrellándome en el suelo, algún ángel protector debió socorrerme, porque perdí el conocimiento unos instantes y al recuperarlo, mi pobre cuerpo no podía mover un músculo y a duras penas pude incorporarme, comprobando que, gracias a Dios no había sufrido ninguna fractura de huesos
Caminé dificultosamente viendo que mi hermano venía hacia mí, pálido y asustado preguntándome que había pasado. Como ya estaba un poco más recuperada, lo que atiné a decirle es que perdí el equilibrio por los bruscos movimientos de la jardinera y me caí ¡¡Cualquier día le decía la verdad!!

Supongo y no creo estar equivocada, que fue ese episodio el causante del problema de mi ojo derecho.

Juliana Gómez Cordero

10 comentarios:

caracola dijo...

¡Que curioso, Juliana!

Que despues de tantos años, haya vuelto aquel episodio infantil, a dar respuesta a un problema médico actual.

De todas formas, me ha encantado leer como recordabas la "aventura".

Espero de corazón, que dispongas mucho tiempo de una visión aceptable.

Te dejo mi abrazo grande.

Galeote dijo...

Curiosa la historia de tu afección Juliana y de la historia del carro que te tiró.
El cuerpo humano es tan perfecto que a veces es imposible descifrar los motivos de un problema médico como el que afectó tu vida laboral.
Todos tenemos en nuestra vida una historia o una anécdota para recordar y me alegra saber que tienes la gentileza y la amabilidad de compartirla con nosotros a pesar de ser una cuestión meramente personal de tu propia vida porque no todas las personas lo hacemos.
Me alegro de que aquel golpe no te llevara a mayores consecuencias y que todo aquella historia no llegase a ser, nada más que un recuerdo vivo en el tiempo.

Un fuerte abrazo querida Juliana.

Juliana Gómez Cordero dijo...

Gracias.<Caracola por comentar mi post en el que hago una descarga a mi inqietud, comunicándola a mis colegas y amigos.
Saliendo de mis expesones poéticas, quizá cayendo en la vulgaridad de una confidencia personal, me siento reconfortada al comprobar que tengo buenos amigos que interpretan mis preocupaciones.
Grcias.por ser uno más de ellos
Cariñosamente, Juliana

Juliana Gómez Cordero dijo...

Compartir lo bueno y lo malo. mi querido Juan Antonio, es (en mi forma de pensar) algo que tendría que ser habitual entre amigos, que es como os considero.
A veces hay sombras en nuetra vida y ¡que mejor que darlas a conocer a las personas que consideramos de sincera amistad. No se trata de una gentileza ni amabilidad, simplemente acercarme a vosotros para sentirme mejor en vuestra compañía
Gracias por estar´, y recibe un gran ,Beso

Francisco Espada dijo...

Confía, Juliana, no temas y ten fe en tu recuperación. Creo que lo más importante en este momento es que no te angusties y que no te culpabilices: aquel accidente no deja de ser cosas de niños, pequeñas travesuras que todos hemos hecho con más o menos fortuna.
Te deseo una recuperación total y una gran fortaleza de espíritu para aceptar tu situación.
Un abrazo cariñoso.

Juliana Gómez Cordero dijo...

Querido Francisco ¡gracias por tus alentadoras paabras y pido perdón por involuclaros en un poblema personal y solo mío; pero mi manera de encararlo y sentireme mejor es confiarlo a mis amigos ya que tengo la dicha de tenerlos y buenos, tanto entre vostros, mis queridos colegas.
como en los que me rodean cerca de mí.
Nuevamente Gracias y un beso.

Urdanautorum dijo...

¡Por fin! Llevo tiempo -desconozco la causa-, sin poder entrar en tu blog.
Me he puesto al corriente de tus artículos.
Entiendo que te operarás de un ojo, independientemente del problema del otro.
Te deseo suerte.
Un beso

Juliana Gómez Cordero dijo...

Mi querido amigo Ramón, ¡estoy segura que me deseas buena suerte!, como todos mis queridos colegas blogueros en quienes deposité mi confidencia, aún sabiendo que os hago partícipes de mis problemas personles.
Es que de ese modo se atenúa algo mi preocupación. Doy gracias a Dios por el priviegio de haber encontrdo en vosotros, tan buenos amigos.
Con cariño ,un beso.
Juliana

Terly dijo...

Querida Juliana; lamento llegar tarde a este nuevo relato pero por unas circunstancias u otras, cada vez puedo estar menos tiempo ante el ordenador.
Es muy interesante todo cuanto cuentas relativo a tu vida laboral, se ve que el arte ha formado siempre parte de tu persona.
En cuanto a la niñez, quien no ha cometido travesuras que en ocasiones podían hasta habernos costado la vida.
Espero y deseo que la operación que tengan que hacerte no revista demasiada importancia, se que da siempre cierto temor que tengan que tocarte un ojo, pero tengo algunas experiencias en la familia con resultados sumamente positivos y sin que hayan padecido por dichas operaciones, así lo deseo para ti y espero que nos tengas al corriente en la medida de tus posibilidades.
Con un afectuoso beso, te deseo todo lo mejor.

Juliana Gómez Cordero dijo...

Querido Terly,un amigo nunca llega tarde cuando trae una palabra de aliento, que agradezco profundamente.
Un enorme beso y gracias: juliana