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ORQUIDEAS SILVESTRES

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Rosario, Santa Fe, Argentina
Me llamo juliana, nací un 18 de Novimbre,hace ya muchos años.Soy española pero resido en Argentina, a quien debo el ser quien soy. Estudié en la facultad de Bellas Artes,profesorado de dibujo, pintura y artes aplicadas,incluyendo la cerámica artística a la que dediqué toda mi vida. Ahora en forma autodidacta trato de recuperar mi vocación por escribir lo que me dicte mi inspiración sin pretensiones literarias. Con ello cumplo un sueño que permaeció dormido pero no olvidado,mucho tiempo. Este blog tiene el propósito de dejar un legado virtual para aquellas personas que me recuerden cuando ya no esté en este mundo. Desde algún lugar los veré y me sentiré feliz ¡que así sea!

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martes, 30 de noviembre de 2010

VUELVEN LOS RECUERDOS



En realidad,no es que vuelven,es que siempre están al alcance de mi mano.Yo diría que me acompañan y me rodean siempre como si no quisieran separarse de mis pensamientos.
Me veo niña, con la sensación de que soy mas niña aún de lo que aparento; a veces portando una excesiva timidez, con sonrojos inoportunos por nimiedades sin motivos aparentes como ser el elogio obligado de alguna persona conocida de mis padres "¡que bonita niña" o “ Ya pareces una señorita” y yo enmudecía ante el cumplido con las mejillas rojas y un calor intenso, inevitable.

Pero no siempre era así. Estando sola me sentía bien y más aún cuando estaba con mis hermanos o mis amiguitas de la escuela , era una niña como todas, corriendo, jugando, pensando en cometer alguna travesura,inventada por mí, o colaborando con quién hubiese sido el o la ocurrente de turno.

¡Mira juliana, lo que llevo en el bolsillo!- La que así habló era Sara, una niña algo menor que yo, muy amiga mía, con quién los domingos íbamos a misa juntas, y en la inconsciencia de la niñez nos dedicábamos a hacer pillerías, prestando muy poca atención a las palabras del sacerdote e incluso a la misa, obviando el simbolismo propio de la misma (espero que Dios nos haya perdonado) ¡éramos tan pequeñas!.

Lo que Sara llevaba en su bolsillo era un alfiler de gancho y me explicó lo que se proponía hacer con dicho alfiler.

Había dos hermanas, Lucía y Juana que siempre se sentaban juntas y seguían las alternativas del Santo Oficio con dedicación y respeto (como debe ser )Eran dos señoras mayores y los Domingos, infaltables a misa…

La maquiavélica idea de mi amiga Sara era que, sentadas en el asiento de atrás de ellas, cuando se arrodillaran, nosotras,( con mucho disimulo)uniríamos los dos vestidos con el alfiler para que, cuando en el eucarístico momento de ir a recibir el Santo Sacramento, al incorporarse, se encontraran sujetas. Y gozábamos de antemano, al imaginar la expresión de asombro en sus rostros al descubrir el enganche de sus faldas.
Era nuestra intención, una vez cometido el estropicio, alejarnos sigilosamente a otro lugar y presenciar de lejos, el resultado que dábamos por logrado. Pero no contábamos con la continua y pertinaz atención de la celadora encargada del orden y la disciplina en el recinto, vigilante a cada movimiento, en especial de los niños y niñas, dispuestos siempre a las más astutas transgresiones, habidas y por haber.

En esta ocasión fuimos nosotras las sorprendidas. Justo en el momento que íbamos
a clavar el alfiler, sendos tirones de pelo nos dejaron petrificadas, y una voz muy queda pero cortante en nuestros oídos.... “En diez minutos las espero en la sacristía”

¡Hay Dios! ¡ En que lío nos metimos! Miramos en derredor y nadie parecía haberse dado cuenta del episodio, lo que nos tranquilizó algo, pero llegamos a la sacristía pálidas y jadeantes, encontrando a Clotilde (así se llamaba la celadora) con los brazos en jarra y cara de pocos amigos, que nos dijo .
Ya que la misa no parece interesarle a las señoritas, quizás les resulte mas interesante ver limpios los patios que, hoy por ser Domingo, nadie hace ese trabajo, una con la escoba y la otra con la fregona , quiero verlos brillar como un espejo.

Y agradezcan que por esta vez, no diré nada al padre José y tampoco a sus mamás para evitarles el castigo.
Ah! y no se olviden de confesarse el Sábado para comulgar el próximo Domingo con la conciencia en paz, y el perdón de Dios.

Juliana Gómez Cordero

15 comentarios:

Luz del Alma dijo...

Gracias Juliana por llevarnos al maravilloso mundo de la niñez/adolescencia (casi como que no había preadolescencia, verdad?), ese mundo que nos habita y casi no dejamos que se vea...
Gracias por compartir ésta ventana a tu vida.
Abrazo de luz, Mirta

Francisco Espada dijo...

¡Qué historia más simpática y bien contada! ¿Quién no ha pasado por una experiencia similar, donde la inocencia se entremezcla con las travesuras?
Precisamente estas pequeñas fechorías son las que van modelando y educando la personalidad de las criaturas: aprendemos de los errores.

Galeote dijo...

Qué cosas hacíamos de niños ¿verdad Juliana?

Eran travesuras normales de la infancia, que nos despertaban a la vida y nos enseñaban el verdadero camino cuando nos pillaban infragantis, porque hasta el más listo, atrapaba sus orejas en los dedos de aquellas celadoras que se las sabían todas y estaban para eso, para corregirnos.

Bonita historia, que al final terminó con un final feliz para recordarlo toda una vida.

Un fuerte abrazo amiga

Juliana Gómez Cordero dijo...

Querida Mirta, gracias por acercarte a mi blog y comentar estos recuerdos míos que se asoman de vez en cuando, haciéndome revivir momentos, mirando por ventanitas de mi pasado.
Parecerá infantil, pero me gusta hacerlo.
Un fuerte abrazo: juliana

Juliana Gómez Cordero dijo...

Tienes razón Francisco. La niñéz nos llevaba de la mano,inconscientemente,
para conducirnnos al sitio que inevitablemente, ocuparemos de acuerdo a las lecciones que hayamos aprendido en el trayecto. Pero....
¡ Que bellos recuerdos nos deja!

Un cordial abrazo

Juliana Gómez Cordero dijo...

Sí, Juan Antonio, el habernos sorprendido infragantis, evitó que cometiéramos esa travesura que podría haber ocasionado algún daño, inpensado pero posible.
LO pagamos con un bochorno , pro nos dejó un lindo recuerdo.
Gracias por leerme.
Con cariño: Juliana

Carmendy dijo...

Qué bonitas historias nos cuentas, amiga Juliana.Es como verse reflejada en la propia niñez de cada uno. Qué bien engarzas tus recuerdos preciosos en un rosario de sentimientos maravillosos que podemos palpar los que te seguimos.
Gracias¡¡ por hacernos soñar con tus lindas cosas.
Abrazos grandes desde tu querida Extremadura. Carmendy

Juliana Gómez Cordero dijo...

Mi querida paisana y amiga: ¡Cuanta ternura en tu comentario! GRACIAS.
Me alegra que te haya gustado.
Te envío un beso enorme desde estas lejanas tierras.
Juliana

Agatha... dijo...

¡Que traviesas! jajaja

Que recuerdos tan rebosantes de inquieta inocencia.

Me has traído mis momentos de dulce niñez a la punta de la lengua.

un beso!. cuídate mucho.

Urdanautorum dijo...

¡Vaya par de bichos!
¡Lástima!, habría resultado gracioso ver a las dos señoras unidas por los vestidos.
Lo peor en Misa es cuando te entraba la risa tonta, que se acababa con un capón del sacerdote de turno.
Son encantadoras tus historias.
Un beso.

Juliana Gómez Cordero dijo...

Querida Agatha, gracias por tu comentario y te prometo mi visita para ver tu blog y comentar tus escritos.
Nuevamente gracias, colega y recibe un beso de Juliana.

Juliana Gómez Cordero dijo...

Querido Ramón, se puede decir que este sencillo relato lo hice para acceder al pedido que me insinuaste no hace mucho. En él me decías que extrañabas las historias que yo recordaba de mis viejos timpos y quise complacerte y dedicarte este que acudió a mi memoria. Gracias por tu comentario y me alegro que fuera de tu agrado.
Un beso de Juliana

Terly dijo...

Jajaja... Pero Juliana, es que érais unos diablillos.
Me ha gustado mucho el simpático relato y sobre todo lo magníficamente desarrollado, con palabras casi de niña y la chispa de la madurez.
Estas pequeñas historias de tu niñez son un verdadero tesoro.
Siento la lejanía que en estos días he tenido de los blogs aunque, como tú muy bien sabe, nunca lo ha sido de las personas que, como a ti, tanto aprecio.
Ya muy próximos al Nacimiento de Jesús, te deseo que pases muy feliz estas fiestas, a ser posible en compañía de familiares y amigos.
Un beso.

Juliana Gómez Cordero dijo...

Querido Terly, perdona mi tardanza en agradecer tu comentario, pero tengo la mala costumbre de no repasar mis blog anteriores y caigo en la falta, (Ya repetida ) de desatender tan cariñosas opiniones, que luego lamento profundamente.
Se que a vosotros os gustan las chiquilinadas de los recuerdos de mi niñez, tanto como a mí contarlas.
Prometo seguir publicándolas de vez en cuando. GRACIAS
Un beso y FELICIDADES!!!

Juliana Gómez Cordero dijo...

Otra vez yo, TERLY:para preguntarte sobre rumores que observo en algunos comentarios que te envían, respecto a tu esposa Tonia,deseando que se sienta mejor ¿está algo enferma?
si es así , de todo corazón, pido a Dios que se mejore.
Un beso a ambos
Juliana