Glaciar 10




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ORQUIDEAS SILVESTRES

Datos personales

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Rosario, Santa Fe, Argentina
Me llamo juliana, nací un 18 de Novimbre,hace ya muchos años.Soy española pero resido en Argentina, a quien debo el ser quien soy. Estudié en la facultad de Bellas Artes,profesorado de dibujo, pintura y artes aplicadas,incluyendo la cerámica artística a la que dediqué toda mi vida. Ahora en forma autodidacta trato de recuperar mi vocación por escribir lo que me dicte mi inspiración sin pretensiones literarias. Con ello cumplo un sueño que permaeció dormido pero no olvidado,mucho tiempo. Este blog tiene el propósito de dejar un legado virtual para aquellas personas que me recuerden cuando ya no esté en este mundo. Desde algún lugar los veré y me sentiré feliz ¡que así sea!

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lunes, 24 de septiembre de 2007

PROGRESO Y EVOLUCIÖN ( 4 / 7/ 2007)



Esta es la visión del espacio contenido en la mente humana,
capacitada para esos fines, regida por el penamiento en rela-
ción con el esfuerzo realizado incesantemente que nos condu-
ce hacia la evolución constante de la raza, que no se resigna
al estancamiento y/o al retroceso que sobrevendría por la
absurda negligencia de los que no nos atrevemos a avanzar
hacia el progreso.
Somos lo que debemos ser, de acuerdo a cómo intentamos
encontrar el camino para concretar nuestros sueños y aspi-
raciones. No lamentemos el no lograrlo sin haberlo inten-
tado siquiera.
Cuando creas que no puedes seguir, mira a tu alrededor
y encontrarás la salida, siempre se encuentra ¡ no lo dudes!
Si tienes una idea, la perfeccionas, la desarrollas con esme-
ro y le das forma con criterio y responsabilidad, tendrás la
respuesta deseada, lograrás el cambio de los tiempos futu-
ros y con ello el progreso que traerá a nuestra vida la satis-
facción de obtener el bienestar para nosotros y para todos
los demás.
Las cosas nunca se hicieron solas y sin la ayuda de un crea-
tivo pensamiento, jamás hubiera podido realizarse esa con-
tinuidad maravillosa de los inventos que revolucionaron al
mundo llevándonos a lo que se llama progreso y evolución.
¿ Quién no pensó alguna vez inventar algo? ¿no es verdad
que algunas personas, sin proponérselo realizaron lo que
jamás hubiesen imaginado? hay descubrimientos muy inte-
resantes que marcaron épocas, pero hay otros tan sencillos
e insignificantes, aunque no carentes de utilidad, que pasa-
ron inadvertidos sin tener en cuenta quién los realizó, pero
que pusieron a nuestro alcance lo necesario para facilitar
nuetro accionar y nuestro sentir.
¡Que asombro sentirían nuestros ancestros presenciando
los cambios acaecidos en su ausencia! A nosotros nos resul-
ta fácil asumirlos, porque fueron sucediendo paulatinamen-
te dándonos el tiempo necesario para irnos acosumbrando
a ellos pero, ¿que nos sucedería si volviéramos a este mun-
do habiendo transcurrido cién años y contempláramos las
novedades existentes? exactamente lo mismo que a ellos,
sin lugar a dudas.
Por eso hay que vivir gozando de las mejoras conseguidas
tratando en lo venidero, colaborar en el intento de perfec-
cionar los sueños y las metas preconcebidas y si lo logramos
esperar que en el futuro sea beneficioso para toda la huma-
nidad. Esa será nuestra mejor recompensa y que el tiempo
diga la última palabra.
---Juliana Gómez Cordero---

sábado, 25 de agosto de 2007

VIVIR LA VIDA ( Prosa poética )


¨
Tenías muchos sueños y te sentías como una princesa
prisionera de algún cuento imaginado, rescatada por
príncipes gallardos y valientes, en paisajes encanta-
dos con espesas frondas y suaves melodías inundando
los espacios tapizados de sosiego.
Ahora miras tu entorno y ves que todo es silencio, que
ya el paisaje cambió, desapareció la fronda, una nube
cubrió el sol, la penumbra te rodea.
Temes avanzar a oscuras, vacilante e insegura y te
domina el terror angustiante, exacerbado por las dudas
que poblando van tu interior ¿Qué hacer? ¿que resolución
tomar? ¿que dificultad vencer y por qué senda avanzar?
Atrás quedaron los sueños, las quimeras juveniles, los
colores, los matices, los años de la niñez.
Hay que enfrentar el presente que te conduce al futuro
y emprender aunque insegura el camino que te lleva a la
adultez.
Y pasarán los temores, aprenderás que a la vida no hay
que temerle, hay que vivirla y hay que tratarla como a
una amiga.

---- Juliana Gómez cordero----

viernes, 24 de agosto de 2007

RECUERDOS DE UN OLVIDO





Soy un acento tardío, enervante

y voráz, que repercute en el pasado,

persistente, tenáz y empecinado

en encontrar, en un tiempo perdido,

las huellas de un olvido

que hoy he recordado.

Soy el camino obligado, sinuoso

consecuente,

pertináz y concluyente

por el que mi alma transita,

con inusitado empeño,

abriéndose paso entre

brumosas visiones,

tratando de descubrir

en un recodo escondido,

los vestigios recordados

de un recuperable olvido.

Juliana Gómez Cordero

BEATRÍZ ( ¿ Premonición ?

Es una historia de amor como muchas pero con una
particularidad; un año antes de lo que voy a narrar
sore mi amiga Beatríz, yo le había dedicado una
poesía para infundirle la esperanza y la fe que
estaba perdiendo, pero esa poesía fué como una
premonición. Quien la lea podrá juzgarlo.
Beatríz no era muy bonita pero tenía ciertos
atractivos. Una figura proporcionada,el pelo semi
largo, renegrido y sus enormes ojos oscuros daban
a su persona un toque de distinción.
Éramos amigas y confidentes y yo estaba al tanto
de lo que la atormetaba. Había cumplido treinta
años sin encontrar el amor como ella lo concebía.
Era muy selectiva y prejuiciosa. Consideraba que
AMOR debía escribirse con mayúsculas, pero sin
dejar de lado sus principios; tenía que conducir
al matrimonio y ese concepto no debía alterarse
por ningún motivo.
Fué descartando pretendientes porque no encajaban
en los cánones fijados por ella y el tiempo pasaba
dejádole la certeza de que jamás encontraría novio,
por que los que a ella se acercaban eran muy jóvenes
o demasiado viejos, algunos casados o separados (no
existía el divorcio todavía) y otros con algún
embrollo sentimetal.
Sus padres eran armenios con muchos años residiendo
en Bs. As. y tenían familiares en Armenia, pero ni
ella ni sus hermanos los conocían por que habían
nacido en Argetina.
Un día mi amiga quiso conocerlos y viajó con ese
fin al lejano pais oriental, para visitarlos y pasar
unas vacaciones diferentes.
Y sucedió el milagro. Un primo suyo que por razones
de trabajo estaba viviendo en Grecia decidió visitar
a su familia, coincidiendo su llegada con la estadía
de Beatríz. Se conocieron y se enamoraron. Fué un
flechazo al encontrarse sus miradas; el amor llegó
barriendo parentesco y prejuicios familiares, que no
veían con buenos ojos aquel idilio etre primos. Pero
nada pudieron hacer para que desistieran de ese amor.
El insistía en contraer matrimonio en esos días para
evitar su regrso, pero los principios de Beatríz
estaban bién consolidados y lo convenció para que se
hicieran las cosas como era debido; en orden y sin
apresuramientos. Como una buena hija, debía salir de su
casa, después de la boda, para irse con el hombre que
amaba.
Cuando a su regreso vino a verme y me contó todo, por
la expresión de su cara, comprendí que estaba muy
enamorada.
El tiempo de la espera fué angustioso pero ¡por fín!
recibió la noticia de la llegada de su amado.
La boda se realizó con todas las formalidades pués
pertenecían a familias muy católicas y era obvio que
actuaran así.
Luego la premura del viaje y el adiós. Felices, tomados
de las manos, emprendieron el camino de la dicha.
---------------
Esto sucedió hace muchos años pero hoy lo recordé y
quise contarlo.
A continuación, la poesía premonitoria.

-----A BEATRÍZ-----

Yo sé que alguna vez en mi camino

se cruzará ese ser que tanto espero.

Yo creo firmemente en el destino

y siento que, aunque sea un desatino

me brindará el amor, tal como quiero.

Vendrá, tal vez, de algún lugar lejano,

sensitivo, magnífico....arrogante,

iré dichosa, tomada de su mano

con ese amor entre sacro y pagano

por senderos de luz, siempre adelante.
.
Tendré ¡por fín! lo que constantemente

ambicionó mi alma apasionada

pero que está en mi subconsciente,

tendrán mis ojos el brillo refulgente

que dirá al mundo que estoy enamorada.

Honda ternura, ansias desmedidas,

suprema comunión y gozo permanente

encontraré, para toda la vida,

la dicha finalmete conseguida

en ese amor, recíproco y ardiente

---Juliana Gómez Cordero---











viernes, 10 de agosto de 2007

PROFUNDIDAD -(escrito el 11/1/2007 ) Poesía


Sí, tengo ojos en el alma

y dime,

¿para qué los tengo si no es

para verte?

Y pensar que estan en silencio,

tan en sombras,

tan fríos y secos por fuera, pero

¿y por dentro?

¿ sabes tú las llamaradas

que los están consumiendo?

Es que quieren asomarse a los recónditos

espacios insondables

de tu alma

y explorarla minuciosamente,

buscando en los confines del probable

silencio

de tu subconsciente,

los atisbos de una llama

minúscula, intrascendente,

que solo aguarda el momento

que mis ojos

la despierten.

---- Juliana Gómez Cordero

sábado, 4 de agosto de 2007

¡ QUIEN PUDIERA ! ( prosa poética) otoño 2007


¡Tiempo de espera aletargado, resplandor y
sombras; recibimiento indeseado del ya cercano
invierno, en el que la ausencia de las golon-
drinas nos recuerda que pasaron una tarde en
presuroso vuelo.
¿Donde estarán ahora? ¿En que país distante
habrán hallado el sitio propicio, el escogido
por ellas para descansar, aclimatarse, recobrar
el aliento y construir sus temporarios nidos?
¡Cómo quisiera yo, ser golondrina un día! para
extender mis alas y volar libremente. Elevarme
a los cielos luminosos y azules, despojar de
mi cuerpo la gravedad terrestre.
Encontrar el sosiego y la paz, que si pudie-
ra recuperar me sentiría dichosa, y no lo niego
que mi alma lo intentó, pero fué e vano. No pu-
de nunca más tener paz ni sosiego...
¡ QUIEN PUDIERA !
Juliana Gómez Cordero

sábado, 28 de julio de 2007

SUCEDIÓ EN LA DÉCADA INFAME

Estos dos relatos sucedieron realmente. Fué en Buenos Aires y, aunque no quisiera recordarlos, lamentablemente fuí testigo de ellos. Ocurrieron en la década de la dictadura militar entre los años 1970 y 1980.
Demás está decir que lo que voy a narrar es algo insignificante comparado con las múltiples atrocidades que se cometieron en ese triste período que dejó un saldo de innumerables muertes y mas de treinta mil desaparecidos.
Año 1976


NUNCA MAS LA VÍ

Además de ser mi amiga,era la mamá de mi ahijado, de apenas seis años. Conformaban una familia hermosa, el matrimonio y tres hijos; yo fuí la madrina del primero y nos unía una gran amistad que quedó trunca por lo acaecido.
María vino a visitarme un día con el rostro pálido y con profunda aflicción me comentó que su esposo faltaba de la casa desde hacía cuatro dias. Nadie supo darle explicciones de su ausencia. Sus compañros de la oficina digeron que esa tarde lo estaban esprando cuatro personas que parecían amigos porque lo abrazaron muy sonrientes y se fueron caminando hasta doblar en la esquina. Todo parecía muy normal y no les causó extrañeza. Se preocuparon cuando al día siguiente María llamó por teléfono para preguntar si alguien sabía algo de su esposo. Y comenzó la búsqueda por lugares previsibles. Comisarías, hospitales, familiares y amistades: nadie sabía nada respecto a su paradero.
Pasaban los días y crecía la angustia en todos nosotros con la impotencia prendida en el corazón como un alfiler de gancho al rojo, candente y exasperante, oprimiendo el pecho y nublando el raciocinio ¿como entender el absurdo de tan inesperada desaparición?
Esos cuatro "amigos"...¿quienes eran? La descripción que aportaron los compañeros de trabajo no coincidía con ninguna de sus amistades. María jamás tuvo motivos para dudar de su esposo y su comportamiento con ella y con los niños era ejemplar ¿como pensar en un engaño?
Yo había escuchado algún comentario sobre misteriosas desapariciones pero siempre se trataba de personas vinculadas a alguna actividad política o de ideología anarquista. Nada que ver en este caso. Le aconsejé a mi amiga el asesoramiento de un abogado, sin pérdida de tiempo.
Una tarde, María me estaba esperando a la salida de mi trabajo y me dijo,ahogada en llanto, que el abogado, poniendo en duda la honestidad de su esposo, no vaciló en decirle-"por algo será que se lo llevaron"-y le aconsejó que, por bien de sus hijitos y su propia seguridad, le convenía dejar la casa tal como estaba, llevando nada mas que lo indispensable en una maleta y marcharse a algún ignoto lugar sin decirle a nadie ni el día ni el nuevo domicilio. Ni a sus padres, parientes ni amistades, para evitar que los captores de su esposo averiguaran su paradero y procedieran al exterminio de la familia, como era habitual en esos casos.
Nunca más volví a verlos ni supe si lograron escapar al asedio de los perseguidores que con saña , a la que ellos llamaban "obediencia debida", consumaban sus atropellos.
Transcurría el año 1976 de la década infame. Un día 22 del para mí un negro Idus de Marzo, en el que de los treinta mil desaparecidos, cinco me pertenecen: Mis dos amigos y sus tres niños, caros a mis sentimientos.

-----AÑO 1977-----

Una pesada neblina cubría las calles de Buenos Aires aquella madrugada en que me dirigía a mi trabajo, rezongando por por lo temprano que debía viajar porque la fábrica abría a las seis de la mañana y tenía casi dos horas de viaje para llegar a horario.
Todos los días aprovechaba a dormir un poco para que el trayecto no se hiciera tan largo. Ese día por casualidad permanecí despierta. Mi corazón se estremeció de espanto al observar a través de la ventanilla y a pesar de la neblina, al lado de los surtidores de una estación de servicios, algo que congeló la sangre en mis venas y el alarido que dí despertó a los que dormian.
En un instante, todo el pasaje estaba observando lo que tanto me perturbó. De no haber tenido esos testigos hubiese creído que me quedé dormida y la pavorosa escena se debía a una pesadilla. Una pila de cadáveres en un montón de aproximadamente un metro y medio de altura, rígidos, tirados superpuestos de culquier modo.
No pudimos reconocer si se trataba de hombres, mujeres o mezclas de ambos sexos. Espantados, continuamos el viaje casi sin hablar. Durante toda la mañana, infructuosamente, escuché la radio pensando en algún comentario, pero ningún medio parecía estar enterado de lo sucedido, ni el cómo, ni el porqué.
Cuando regresaba a mi casa, pasé por el mismo lugar aunque, como es de suponer,nada evidenciaba que fuera el mismo escenario de tan macabra visión. Todo estaba en orden, limpio y con el movimiento habitual de una estación de servicios.
Solo en mi mente perduró para siempre ese recuerdo atróz con el interrogante...¿en cuantos sitios se repitió esa escena?

Juliana Gómez Cordero